Asimismo, no pude dejar de sentir que definitivamente me encontraba en un país latino donde el dejar “huellas” y marcar nuestra opinión, es parte de la cultura, simplemente opinamos sobre lo nos rodea.
En una de las fachada encontré este graffiti-esténcil que me llamó mucho la atención “fuera artesanos”, ¿por qué será? No logré entenderlo en el momento y sigo sin apoyar a la manifestación de rechazo. Es muy claro que el susto no es la artesanía, el susto es la competencia! Dichos artesanos logran producir elementos de diseño muy similares a los que se venden en las tiendas de diseño y están más que dispuestos a cobrar la mitad del precio.
En nuestra búsqueda de la exclusividad y el lujo, en los países latinoamericanos que he tenido el gusto de visitar, nos escapamos a buscar lo más costoso, o a lo mas nombrado, que por obvias razones podemos conseguir en las más lujosas tiendas de la cuidad; en algún otro sitio – no lo consideramos lujo, no es exclusivo y muchas veces lo descalificamos por ser de mala calidad. Es algo irónico, porque exactamente lo contrario sucede en Europa donde los dictadores de tendencias buscan sus elementos en los más insólitos lugares para precisamente diferenciarse de todas los seguidores de la moda “dictada” por los medios y dichas tiendas.
¿Será que todos estos graffitis que encontré en la calle son una manifestación a que veamos el diseño como lo que es… una expresión del individualismo? …


